El origen de la calefacción (I)

En los comienzos, el ser humano no conocía lo que era el fuego y por ello afrontaba las épocas de frio...

En los comienzos, el ser humano no conocía lo que era el fuego y por ello afrontaba las épocas de frio mediante pieles animales para cubrirse y viviendo en lugares en los que apenas había oscilación térmica, como las cuevas. Esto daba lugar a que la habitabilidad del hombre se redujera a las zonas templadas del planeta.


Posteriormente llegó el fuego, el cual aporta grandes propiedades caloríficas, pero tiene sus inconvenientes. Requiere de oxígeno y su combustión desprende humo, el cual es peligroso si no se delimita bien su espacio, bien porque puede quemar o asfixiar.

A lo largo de la historia, los sistemas se han diseñado a través del fuego y evacuación del humo. Tenemos de ejemplo el hipocausto, en el cual los griegos calentaban el hogar mediante tuberías que transportaban el humo caliente, con el centro productor de la calefacción en el exterior.

A pesar de todo esto, este sistema de fuego a tierra no se solía utilizar mucho en países mediterráneos, en el norte y zonas de alta montaña sí. En otras zonas, el brasero ganaba la partida debido a que no consumía mucho combustible y se podía desplazar entre las estancias de una vivienda.

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